23 diciembre 2010

¿Cuál debe ser el rol de los capacitadores en el mundo 2.0?
Columna publicada en MateriaBiz, el jue 23/dic/2010

La educación nunca fue ni será la misma desde la irrupción de la web 2.0. Una reflexión sobre el rol de los capacitadores en sociedades interconectadas y sobreabundancia de información...


Por Juan María Segura

A quienes actuamos en el terreno de la capacitación ejecutiva, la discusión de la nueva pedagogía nos tiene muy ocupados, inquietos por momentos aunque fascinados la mayor parte del tiempo. Comprendemos la complejidad de la tarea que enfrentamos, aún sin conocer a ciencia cierta cómo se resuelve esta encrucijada ni cuál es el modelo que complementa o sustituye al actual.

La tarea del capacitador ejecutivo es habilitar o guiar la adecuada actuación directiva. El docente es un habilitador para la acción. Su tarea consiste en transmitir, conectar y enlazar, en forma continua, elementos del pasado y del entorno circundante con aspecto especialmente útiles para un futuro desconocido aunque imaginado y proyectado.

Esta tarea, tan peculiar y compleja, adquiere la forma de un gran desafío en el nuevo orden mundial de interconectividad y convergencia digital. En efecto, el flujo permanente de información al que son expuestos los alumnos plantea la necesidad de revisar la tarea del docente, consista ésta en extraer lo latente o en acompañar al receptor en su tránsito hacia un mundo en proceso de transformación.

En este punto, propongo revisar brevemente el concepto 2.0, pues una apropiada comprensión de su alcance puede resultar útil para pensar en el nuevo desafío docente. El concepto 2.0 fue instituido originalmente por O'Reilly y Battelle, en el año 2004, en una conferencia en que hicieron referencia a la web 2.0.

En aquel momento, la web ya era una arquitectura de intercambio extendida a niveles planetarios (840 millones de personas). Los autores señalaban el tránsito desde un modelo informativo y unidireccional (web personales, sistemas taxonómicos de clasificación) hacia uno participativo y bidireccional (blogs, sistema de etiquetados de clasificación).

El mejor ejemplo era el tránsito desde el modelo de la Enciclopedia Británica online hacia Wikipedia. Y, en aquellos tiempos, nacían Facebook y Flick, dos de los principales protagonistas del mundo de las redes sociales y aplicativos 2.0.

Posteriormente, en un artículo publicado en 2006 en la MIT Sloan Management Review, el profesor Mc Afee extendía el concepto al universo de las organizaciones y presentaba a la empresa 2.0. Según Mc Afee, la organización 2.0 era aquella que implementaba plataformas tecnológicas de participación para hacer visibles las prácticas y resultados de sus trabajadores del conocimiento.

Ese mismo año, Don Tapscott publicaba el libro Wikinomics, profundizando en lo que denominó como "nuevo arte y ciencia de la colaboración", con cuatro pilares: la apertura, la interacción entre pares, el acto de compartir, y la actuación global como ámbito de gestión. En esta obra, se presenta por primera vez un ambiente de trabajo 2.0.

Es en este contexto que se plantea la discusión de un capacitador 2.0, un modelo superador del formato actual y en mejores condiciones para dar respuesta a los desafíos presentes y futuros. Probablemente, aún no estemos en condiciones de brindar una descripción exhaustiva de "cómo debería ser un capacitador 2.0". Y, tal vez, ni siquiera deba ser ése el tema en discusión. Tanto O’Reilly como Mc Afee y Tapscott, en sus reflexiones sobre el fenómeno 2.0, no ofrecieron clasificaciones taxonómicas sino que se limitaron a plantear un nuevo debate. Sus ideas desafiaron creencias de profundo arraigo e invitaron a una nueva, abierta, honesta y sin prejuicios. Siguiendo esa línea, sólo propongo que repensemos la tarea del capacitador no tanto desde el qué y a quiénes, sino principalmente desde el cómo, el dónde y el cuándo.

El educador, en todos sus niveles, seguirá siempre abocado a la misma misión y a los mismos públicos. Pero sus prácticas, técnicas, recursos y lugares de actuación deberán adaptarse a un mundo más interconectado y mejor informado. Sus impactos y la relevancia de su actuación dependerán, en buena medida, de la manera en que estas prácticas sean adaptadas.

De esta manera, el desafío de repensar el nuevo perfil del capacitador dentro de la nueva pedagogía, se agrega al debate educativo en todos sus niveles, desde la formación en la primaria hasta los posgrados de las escuelas de negocios.

Capacitadores 2.0, ¡bienvenidos!

Juan María Segura
Director de Desarrollo de la Universidad de San Andrés

16 diciembre 2010

El CEO ideal para empresas y entornos 2.0
Nota publicada en la revista Management Society, el 16/dic/2010


El líder de estrategia Henry Mintzberg, en su difundida obra Managers, not MBAs, propone una explicación abarcativa respecto del rol del alto ejecutivo. En una crítica profunda y fundada hacia el abordaje excesivamente técnico-analítico de los programas de MBA más reconocidos del mercado, Mintzberg presenta la tarea del conductor de una organización como la resultante de tres acciones: i) analizar, ii) actuar, y iii) ejecutar. Este marco conceptual plantea con equilibrio y realismo el desafío del directivo a cargo de la conducción de una empresa, especialmente en ambientes de trabajo del tipo 2.0.

El CEO (Chief Executive Officer) es el máximo responsable de la operación cotidiana de una organización. Su tarea, siguiendo a Mintzberg, consiste en lograr que las cosas sucedan. Es un suscitador. O sea, hace, y hace hacer. Decide, directa o indirectamente, y con ello logra que la organización avance en una dirección predefinida satisfaciendo expectativas diversas. Esta tarea incluye el doble rol de dirigir una operación comercial y de gobernar una comunidad de colaboradores, con historias, experiencias y expectativas diversas. Cualquier CEO debe estar en condiciones de ejercer con maestría las tres dimensiones de su rol desde el primer día de su gestión, si pretende que la comunidad implicada en la organización entregue productos y servicios con los estándares especificados.

La empresa 2.0, descripta por primera vez por el profesor Andrew Mc Afee en 2006 en un comentado artículo de la Sloan Management Review, representa un desafío adicional para el CEO, pues posee características novedosas, en especial aquellas relacionadas con el ambiente interno de trabajo. Estas características se engloban en los siguientes 4 principios:

1. El poder está particionado: La esencia de la revolución de la interconectividad es la transferencia o redistribución de poder originada por la posibilidad de acceder sin restricciones y en tiempo real a cantidades ilimitadas de información. Este shock redistributivo se da en todos los órdenes, no sólo entre directivos y empleados: la transferencia ocurre entre gobernantes y ciudadanos, profesores y alumnos, productores y consumidores, redactores y lectores, médicos y pacientes, sacerdotes y feligreses, y así la lista podría continuar. Este rebalanceo de poder tiene un correlato no tanto con la indisciplina o la anomia, sino más bien con las posibilidades de expansión de la creatividad.

Un exhaustivo estudio de Simonton comprobó que los grandes momentos creativos de la humanidad no muestran correlaciones positivas con la riqueza, la guerra o el crecimiento demográfico. El factor dominante que explica la creatividad, según Simonton, es la fragmentación política o el debilitamiento del control centralizando. Las ciudades Estado del pasado han ofrecido un ambiente más propicio para el desarrollo de las grandes ideas y personajes que los Estados monolíticos y dirigistas. "Aristóteles fue maestro de Alejandro Magno, pero es a la pequeña Atenas, y no al imperio Macedonio, a la que se debe reconocer el mérito del desarrollo intelectual de Aristóteles". El mismo concepto puede ser trasladado al ámbito de la organización empresarial. Es por ello que Jim Collins, profesor de Stanford y autor de importantes obras (Built to Last; Good to Great), menciona que las grandes instituciones asfixian la creatividad y sofocan el cambio.

2. El trabajo es más “desordenado”: Las organizaciones más delgadas y donde se habla más de responsabilidades que de cargos o títulos, poseen un sistema de trabajo informal y en apariencia “desordenado”. Sin embargo, los empleados se encuentran más cerca de los problemas de la empresa y muestran gran alineación con sus objetivos estratégicos. Estos ambientes, descriptos por la autora Lynda Gratton como hot spots, vibran con intensidad, pues los empleados se encuentran enérgicamente involucrados en discusiones creativas profundas, interesadas, comprometidas y permanentes. Estos ambientes de trabajo desafían los sistemas clásicos y tradicionales de funcionamiento de la empresa, y de pensamiento del management.

El formalismo y seguimiento dogmático o cuasi religioso de las reglas y políticas de la organización, muy útil en ambientes estables y poco cambiantes, con el tiempo se carga de estereotipos, modelos mentales y condicionamientos que frenan o restringen la capacidad de participar pensando diferente, desde otro lugar. El pensamiento grupal, la presión que un grupo social genera contra las ideas que rompen o desafían un supuesto "consenso armonioso", es una práctica que debe ser desterrada.

Los ambientes desordenados no tienen tanto que ver con lugares de caos y ausencia de autoridad sino con espacios liberados de ataduras mentales y estereotipos, donde la iniciativa, las ideas propias y el deseo de participar están no solo permitidos sino también alentados, y son más importantes que los manuales corporativos o historias del pasado.

3. Cada jornada, cada actividad es un desafío: Para los empleados nativo-digitales, la presencia de proyectos desafiantes es una condición crítica (quizá, hasta definitoria) no sólo para permanecer en una empresa sino incluso para dar sentido a la labor cotidiana.

En una encuesta del 2008 elaborada por el IBM Global Human Capital Study sobre un universo de 400 empresas en 40 países, se verifica que el elemento más relevante para retener empleados talentosos dentro de la organización es la asignación de nuevas o desafiantes responsabilidades. Según el informe, esto es aun más importante que la remuneración anual o que la reputación de la empresa.

Los resultados de la encuesta coinciden con la visión del profesor de estrategia Gary Hamel, quien destaca que para posicionar con éxito a una organización dentro del nuevo orden productivo mundial es imprescindible trabajar sobre 3 ejes: i) el diseño organizacional modular y flexible, ii) el buen uso de las tecnologías, y iii) la provisión a gran escala de colaboradores talentosos. Es por ello que los desafíos y metas ambiciosas de una organización forman parte del ecosistema de los ambientes de trabajo 2.0.

4. Competir con Goliat: Uno de los principales aportes realizados por el prestigioso periodista Thomas Friedman en su obra más difundida de los últimos años, The World is Flat, es la idea de que todos compartimos una arena global. De acuerdo al autor, no existe una especie de "estadio principal", donde compiten las grandes corporaciones y muchos "pequeños estadios" donde compite el resto de los jugadores. Contrariamente, afirma que la interconectividad (bajo la forma de las 10 palancas aplanadoras a que hace referencia en su obra) ha derribado las tribunas y muros que separaban los diferentes campos de juego, y ahora todos estamos contenidos en un terreno de juego nivelado. Siendo así, esconderse o intentar pasar desapercibido no es una opción, pues tarde o temprano vendrán por nuestros clientes, por nuestros empleados, por nuestras ideas, por nuestro negocio.

Las empresas 2.0, conscientes de esta realidad, adoptan una actitud proactiva y avanzan hacia al reto, plantándose en el medio de la arena global diciendo: "aquí estoy, ¡yo también juego!". Esta mentalidad anima a todos los colaboradores a actuar, construyendo equipos de alto rendimiento, envalentona y aumentado la confianza en la organización, y generado mayor nivel de accountability.

En ambientes de trabajo 2.0, concepto extensamente desarrollado por el catedrático Don Tapscott en su libro Wikinomics, los empleados se expresan y participan más de lo habitual. Según el autor, la wikinomia es la nueva ciencia de la colaboración que debe ser abrazada por los directivos para ser rentables y competitivos, basada en 4 principios: i) apertura, ii) interacción en iguales, iii) actuación global, y iv) compartir. En este nuevo contexto competitivo, los empleados tienen más poder, y por ello cuestionan constructivamente tanto aspectos vinculados con su función específica en la organización, como así también situaciones de carácter más general o estratégico. En estas organizaciones y ambientes, los puestos de trabajo se transforman en vibrantes oportunidades de participación, colaboración y construcción. Y los resultados y rendimiento general de la empresa se sienten propios.

El nuevo rol del CEO
Los trabajadores del conocimiento presionan cada vez más por entornos de trabajo del tipo 2.0, pues su vida como seres sociales y consumidores interconectados los va habituando a usos y costumbres que desean ver replicados en sus ambientes cotidianos de trabajo.

Volviendo entonces el punto de inicio de esta extensa reflexión, entendemos que el CEO preferido para este tipo de ambiente es aquel que no sólo comprende esta lógica sino que también abraza la cultura de la colaboración y la participación. Por ello, una de sus tareas principales consiste en habilitar espacios y sistemas internos de trabajo que alienten el desarrollo de conductas y valores "wiki". Ambientes con estas características poseen gran potencialidad para entregar trabajo novedoso y original, es decir, creativo. Y los ambientes creativos, además de entregar productos y servicios distintivos y ganadores, atraen más colaboradores talentosos.

La gente valora más lo que disfruta y siente propio. Este principio, naturalmente, aplica también al mundo empresario. El CEO, por lo tanto, debe velar por la existencia de sistemas de toma de decisiones donde los empleados sientan que sus aportes valen, que son tenidos en cuenta, y contribuyen a los logros de la organización. Es ese sentir el que los motivará a aportar y compartir las mejores ideas con la micro comunidad que representa su empresa.

En definitiva, el CEO de la empresa 2.0 debe encontrar un nuevo equilibrio entre dirigir operaciones comerciales más complejas y dinámicas, y gobernar una comunidad con más poder y deseos de participación. Estas nuevas organizaciones, a las que propongo denominar autocracias ideocráticas, representan el humus del nuevo orden productivo global.